Los dados para juegos de azar tienen más de 12.000 años y no son europeos: son norteamericanos

Durante muchos años, la idea más extendida era que los dados y los juegos de azar surgieron en Eurasia, ligados a las primeras grandes civilizaciones. Sin embargo, una investigación reciente ha dado la vuelta a esa visión: los ejemplos más antiguos conocidos aparecieron en Norteamérica, y fueron elaborados por los pueblos indígenas hace más de 12.000 años. Este hallazgo adelanta miles de años la historia del azar y obliga a repensar quién empezó a convertir la incertidumbre en juego.

Un hallazgo que cambia el mapa de la historia del juego

El estudio, publicado en American Antiquity por Robert J. Madden, sostiene que los dados más antiguos identificados hasta ahora proceden de depósitos Folsom del Pleistoceno tardío en Wyoming, Colorado y Nuevo México. Según el trabajo, estos objetos fueron fabricados miles de años antes que los dados más antiguos del Viejo Mundo. Así, este juego, muy popular en las webs en las se juega blackjack, no se habría originado donde se creía que habrían empezado los juegos de azar, sino mucho antes y en un sitio muy alejado de él. Además, a esto se llega después de una comparación sistemática con 293 conjuntos de dados históricos indígenas documentados a comienzos del siglo XX por Stewart Culin.

Ese punto es importante, ya que durante décadas, muchos arqueólogos habían encontrado piezas similares, pero no había un criterio claro para afirmar con seguridad que eran dados y no simples objetos decorativos o utilitarios. Madden propone una prueba morfológica basada en rasgos diagnósticos compartidos por los dados indígenas históricos y la aplica al registro arqueológico norteamiercano. El resultado es consistente: estos artefactos encajan con la función de dados de dos caras usados como agentes aleatorizadores en juegos de azar.

La consecuencia para este sector del estudio de la historia es enorme. Si la interpretación es correcta, el origen conocido de los dados estaría entre las comunidades indígenas de las Grandes Llanuras en lugar de la antigüedad euroasiática, como se creía hasta ahora.

Una herramienta social y cultural

Lo más interesante del estudio es que no presenta a los dados como una simple curiosidad del pasado ni como la prueba de un “vicio” ancestral en el sentido moderno. El autor plantea que los juegos de casino y azar pudieron actuar como tecnologías sociales de integración en el pasado. En comunidades móviles y dispersas, estas prácticas habrían servido para facilitar intercambios, crear vínculos, negociar relaciones y favorecer encuentros entre grupos con escaso contacto previo.

De hecho, la investigación sostiene que la presencia continuada de dados en distintos periodos de la prehistoria norteamericana apunta a una tradición de enorme persistencia cultural. El trabajo rastrea evidencias desde el final del Pleistoceno hasta épocas mucho más recientes y vincula esa larga continuidad con formas posteriores de juego indígena, hasta llegar al tribal gaming en EEUU. No es una línea recta, pero sí una señal de que el azar organizado formó parte del tejido social de estas comunidades durante milenios.

El artículo también sugiere que estos pueblos manejaban una comprensión práctica de conceptos como aleatoriedad, probabilidad y resultado incierto mucho antes de que esos asuntos quedaran formulados de manera teórica en otras tradiciones históricas. Ahora sabemos que esa historia, al menos por lo que muestra la evidencia disponible, empezó mucho antes en Norteamérica que en Europa, como antes se pensaba.